Karmelo

Al final de la página hemos incluído unos textos muy interesantes extraídos del magnífico libro «El Carmelo de Begoña»de Antonio Unzueta Echevarri, como por ejemplo, cómo se consiguió la donación de los terrenos por parte del propietario del caserío Landaburu y otros temas relacionados con la construcción del templo.

El Karmelo (Texto de la web bilbaoysustemplos)

El nombre que proviene de la iglesia-convento instalada en dicha zona, pero el nombre Carmelo viene del monte palestino llamado Kármelos en griego, y Karmel en hebreo. Nombre compuesto de Karmen “huerta” y el Dios, que la orden carmelita toma como nombre para su congregación tal como hoy conocemos al convento y da nombre a esta importante calle de Santutxu.

La antigua zona del Carmelo era una amplia finca-campa que llegaba hasta Juan de la Cosa y hacía frontera con Begoña en el ancho camino de Zabalbide.

Finca-landa (campa) instalada en una pequeña loma en prolongada pendiente llamada Landaburu. Era propiedad de Juan de Gorostizaga y Galindez natural de Llodio, propietario de los terrenos y del caserío denominado como el suelo donde se aposenta “Caserío Landaburu” hoy nombre de otra calle de Santutxu que discurre en paralelo con la del Karmelo.

En 1884 todos los terrenos, incluido el caserio familiar, fueron donados por este benefactor a la orden carmelita, y así ganarse el disfrute de lo eterno, para la construcción de una Iglesia-convento rodeado de una extensa huerta con mil variopintos frutales por aquello de “Ora et labora” Reza y trabaja, máxima de San Benito en los conventos benedictinos y otros de recia y dura clausura como medio de vida y supervivencia.

Para lograr los dineros de esta obra faraónica, las hermanas del cercano convento de Santa Mónica (Zabalbide) se encargan de pedir limosna a las personas más Influyentes de la villa, que como expertas diplomadas en el difícil arte del buen mendigar y mejor pedir lo consiguen en nada.

Los planos fueron realizados por el carmelita guipuzcoano Pío Zatarain, así de como hizo de capataz, maestro de obras y demás oficios y menesteres que costaran dinero a las famélicas arcas del convento. Los contratistas fueron Martín de Argote y Francisco Bustlnza, siendo colocada la primera piedra el 16 de mayo de 1885 pero terminado y bendecido por el obispo de Vitoria Mariano Miguel Gómez el 7 de septiembre de 1887

Su coste ascendió a 672.318 pesetas, todo un capital en aquellos tiempos, para financiar la Iglesia de piedra labrada de 51 metros de longitud, el convento con 60 celdas-aposentos, en sus bajos una vaquería y una extensa huerta todo ello vallado al mejor estilo medieval con una tapia de piedra de tres metros de altura coronada de vidrios punzantes, y una panza “rechoncha” a medida y hechura de la del padre abad. Todo un engorroso impedimento para el que osara saquear el huerto, alterar la paz interna y su monacal silencio.

Al año de penosos trabajos y difíciles obras debido a las lluvias constantes y los cientos de manantiales que afloraban a cada palada que excavaban, así como el allanamiento y relleno del arcilloso terreno en una colina prolongada, traen consigo el derrumbamiento de parte del templo sin tener que lamentar desgracias personales, no las cuantiosas pérdidas económicas que ello supuso para la pobre y desamparada congregación, que mas tarde con la venta del grandísimo huerto y terrenos aledaños del convento para la construcción de viviendas ante la falta de suelo céntrico, consiguen de especuladores y contratistas una incalculable fortuna de algo sin coste alguno, que, cuan maná divino, les vino caído del cielo como a los israelitas en el destierro por el desierto. “Dios proveerá” tal como dice y afirma tajante la biblia, y así fue lo que aconteció con los pobres carmelitas y sus famélicas arcas, que según decían no tenían en donde caerse muertos, y eso que el grandioso huerto de proporciones desmesuradas albergaba un pequeño cementerio para la congregación, justo en la esquina de Caserío Landaburu con la calle Santo Rosario.

Como datos curiosos, la Imagen de la Virgen del Carmen que preside el altar mayor, en 1618 estaba en la capilla del Hospicio Carmelita de la calle Correo, más tarde en los Santos Juanes hasta agosto de 1886 que es trasladada a la nueva iglesia del Karmelo.

Otra curiosidad más según cuentan viejas anécdotas, este apetecible terreno apartado del mundanal ruido fue solicitado por los jesuítas para edificar una universidad, que, ante la negativa, deciden levantarla en los terrenos de Deusto en 1916 sobre 127.000 m2 de fincas, huertas y viñedos a la orilla de la ría, y su construcción de piedra de arenisca fue extraída de las faldas del monte Archanda que formaba parte de su extenso terreno otorgado por otro benefactor en sus últimos momentos aconsejado por el clero y así ganarse el cielo eterno. 

El Karmelo. Santutxu y + Diciembre 2018. Parrita
Artículo escrito por Parrita en el Periódico Santutxu y + en diciembre de 2018
Foto del Archivo Histórico de Euskadi. Fondo Germán Elorza
Foto del Archivo Histórico de Euskadi. Fondo Germán Elorza
1958 Fotografía de varios sacerdotes arrodillados ante el altar de la iglesia del Karmelo con el retablo adornado con. Archivo Histórico de Euskadi. Fondo Germán Elorza
1958 escalinata exterior de la iglesia del Carmelo. Archivo Histórico de Euskadi. Fondo Germán Elorza

1910Calle Karmelo-Enfrente Pollo RicoEl CarmeloEl Karmelo 1

El correo de Vizacaya marzo 1975-5 - copia (3)
El correo de Vizcaya marzo 1975

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Parroquia del Carmelo en Santutxu
Iglesia del Carmelo de Bilbao. 1985-02-18 Bilboko udal artxiboa
Iglesia Nuestra Señora del Monte Carmelo de Bilbao. 1987-04-23
Iglesia del Carmelo. 1987-04-23. Limpiando la fachada. Biboko udal artxiboa

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Iglesia del Karmelo-Costado que actualmente da a la Calle Caserio LandaburuIglesia del Karmelo-Costado que actualmente da a la Calle Karmelo

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Esta foto es actual… pero es bonita no?
Plaza del Karmelo (3)
El Karmelo poco después de la inauguración de su iglesia. 1887. Su solar pertenecía al caserío Landaburu. Los jesuitas quisieron implantar la Universidad que luego edificaron en Deusto.
Plaza del Karmelo (4)
El Karmelo tras la ampliación del convento 1950
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Vista panorámica del Karmelo desde un ventanal de la Basílica de Begoña. 1930

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1984 Foto Kaixo

BIOGRAFÍA DEL PADRE MÁXIMO BEOBIDE BASURTO

https://www.ocdnavarra.com/single-post/2018/12/15/p-m%C3%A1ximo-beobide-basurto-del-carmelo-de-santutxu-al-cielo

LA DONACIÓN DEL CASERÍO LANDABURU Y DE SUS PROPIEDADES

(El Carmelo de Begoña. Antonio Unzueta Echevarri)

El año1879 fue restaurada la Provincia de San Joaquín de Navarra y elegido Provincial el P. Pedro José de Jesús María (Alcorta), a quien ya conocemos. Había fracasado en aquel primer intento de fundar en la anteiglesia de Abando, pero no abandonabala ilusión de abrir una casa de carmelitas en Bilbao o en sus alrededores. Había que desechar la idea de hacerlo dentro de los límites de la villa por el valor de las fincas y la escasez de recursos, y también porque parecía poco probable que el Gobierno diera suautorización.

7.1 El caserío landaburu

Cierto día en que, acompañado del Prior de Larrea P. Jerónimo de la Virgen Santísima (Garaitagoitia) recorría las cercanías de Bilbao, al bajar desde la casa consistorial de Begoña hacia el convento de Santa Clara, se encontró con D. Francisco de Unzaga, conocido de nuestros frailes por tener una hija carmelita descalza en Salamanca.

 D.Francisco era, a su vez, amigo íntimo de D. Juan José Gorostizaga Galíndez, viudo, hombre piadoso, dueño del caserío Landaburu, sito en la anteiglesia de Begoña, en el límite con Bilbao, subiendo la cuesta de Zabalbide. D. Francisco les llevó a ver este caserío.

Gustó el lugar a los carmelitas. Estaba situado en un sitio en que se conseguía la soledad y el silencio con la proximidad, por otra parte, a una población importante que podía complementar el segundo aspecto del carisma teresiano: el apostolado.

Al ver que agradaba a los Padres, quedó él mismo en hablar con el dueño y amigo, para saber si quería vender y a qué precio. En ese momento, D. Juan José había finalizado sin acuerdo su negociación con los jesuitas, quienes habían querido comprar el caserío y sus pertenecidos para establecer en el lugar la proyectada Universidad que después se levantaría en Deusto. Tal vez les arredró el precio de 80.000 pesetas que pedía el dueño. Lo cierto es que cuando fue abordado por su amigo D. Francisco, D. Juan José estaba libre de todo compromiso.

Pero ochenta mil pesetas era un precio demasiado alto para los recursos de que disponía la naciente Provincia de San Joaquín. El P. Pedro José, acostumbrado a superar mayores dificultades, no perdió la esperanza. Después de entretener al propietario sin darle una clara negativa ni tampoco un ofrecimiento concreto, se le ocurrió escribirle una carta contándole lo ocurrido con un rico propietario francés que cedió sus posesiones para un convento de carmelitas y luego se retiró al convento para pasar el resto de su vida.

La anécdota hubo de hacer mella en el piadoso D. Juan José. Para darle un empujón más, le invitó el Provincial a la ceremonia de una profesión religiosa que se celebraba en Larrea el día 9 de abril de 1880 .

Asistió O. Juan José acompañado de su amigo D. Francisco de Unzaga, y estando en la sobremesa le preguntó el P. Pedro José si había de suceder con la Virgen del Carmen lo mismo que sucedió con la Compañía de Jesús. A lo que respondió D. Juan José: «¡A la Virgen del Carmen no se lo vendo, se lo regalo!». Las ochenta mil pesetas quedaron reducidas a unas pequeñas cargas espirituales, fáciles de cumplir, que luego señalaremos.

El P. Pedro José describía así a su amigo y colaborador seglar D. Cándido Gaytán de Ayala la propiedad que se le ofrecía: «Es una magnífica propiedad con grande extensión de terreno y una buena casa de la que se puede sacar buen partido para establecernos provisoriamente, que un señor nos ofrece para la hijuela o residencia que queremos establecer en Begoña, en cuyo territorio se encuentra la propiedad.

Tiene unas vistas espléndidas por todas partes; si bien está en la parte de Begoña, está muy cerca de Bilbao por la parte de Zabalbide y nos conviene perfectamente» .

Le añade que no hay dificultades por parte del Sr. Obispo, quien le ha dado ya su autorización.

Temía dificultades por parte de Gobernación, por lo que le sugiere que en sus gestiones no mencionen Bilbao sino Begoña.

7.2 Un apunte biográfico sobre D. Juan José de Gorostizaga y Galíndez

Hagamos un paréntesis para conocer mejor al donante. Había nacido en Llodio (Alava) el 8 de marzo de 1817. Sus padres se llamaron Juan Bautista de Goroztizaga y María Francisca de Galíndez. Fue bautizado al día siguiente en la iglesia parroquial de San Pedro de Lamuza. Estuvo casado con doña Antonia de Epalza y Larraondo, natural de Orozco, de la que quedó viudo sin dejar descendencia. Fue la mayor parte de su vida vecino de Bilbao, donde se dedicó al comercio, reuniendo una buena fortuna. Era dueño de varias caserías situadas en los terrenos que desde la hondonada de la Encarnación subían hasta Santutxu.

«Santo, afable, sencillo, inmensa fortuna y corazón más grande». Así le retrataba el P. Ernest Lelievre, un sacerdote francés que vino a Bilbao acompañando a las Hermanitas de los Pobres. En un momento histórico en qμe comienzan a instalarse en la Villainstituciones benéficas y asistenciales con el apoyo de las familias adineradas, D. Juan José había alquilado una casita en la calle Ollerías de Atxuri para que dichas Hermanitas comenzaran su labor asistencial y firmado el documento de solicitud para que el Sr. Obispo les autorizara la fundación. Ocurría esto a mediados de 1878. Pero la casa de Ollerías se hizo muy pronto pequeña para atender a todas las peticiones; y, en vista de ello, D. Juan José les hizo donación del caserío denominado Solokoetxe, sito también en el barrio de Atxuri, con los terrenos adyacentes, donde las Hermanitas construyeron el establecimiento, definitivo por el momento, que fue inaugurado el 19.11.1884.

Como diremos enseguida, casi en los mismos días en que hizo la donación a las Hermanitas, la hizo también del caserío Landaburu a favor de los carmelitas. Estos ledieron el hábito de Terciario Perpetuo y le acogieron en el convento poniendo a su disposición dos celdas comunicadas entre sí al fondo del antecoro; además le reservaron para lugar de sus devociones la gran tribuna que daba a la iglesia frente al comulgatorio. Comía e iba a la recreación con la Comunidad, y todas las tardes bajaba a visitar a las Hermanitas de los Pobres.

Pero, por lo que fuera, no se sentía muy a gusto en el convento, y tomó el pretexto de que habían llegado a Bilbao dos sobrinas (las Madariaga) y necesitaban su amparo, para entregar el hábito y bajar a vivir con ellas, sin dejar por ello de mantener excelentes relaciones con los frailes del Carmelo, a donde subía para confesarse y hacer sus devociones.

En el mes de octubre de 1894 asistió a la procesión del Rosario que se acostumbraba hacer en el jardín de las Hermanitas; se resfrió y muy pronto una grave neumonía puso fin a una vida consagrada a obras de caridad. Murió en su casa de Barrencalle, número 43, piso primero, a las nueve de la mañana del 18 de octubre de 1894, a la edad de 77 años, recibidos los sacramentos de la Iglesia. Fue enterrado en el cementerio de Mallona.

7.3 la escritura de donación

Volvamos al curso de nuestra historia El 15 de mayo de 1880, el P. Provincial de San Joaquín de Navarra y D. Juan José de Gorostizaga se sentaron ante el notario D. Julián de Ansuátegui Urrecha para firmar la escritura de donación del caserío Landaburu y de sus pertenecidos.

Transcribimos la parte más substancial de la misma: «D. Juan José de Gorostizaga y Galíndez, de edad de sesenta y tres años, viudo, propietario y comerciante, vecino de esta Villa . , expone que es dueño en propiedad y posesión de la casería rústica titulada ‘Landáburu’ y terrenos contiguos o inmediatos a la misma, sitos una y otros en el Barrio de las Calzadas, jurisdicción de la Anteiglesia de Begoña cuyas medidas y demás circunstancias se detallan … ; asegurándose por el propio señor que se encuentran libres de toda carga, obligación y gravámenes … ; que habiendo resuelto donar el caserío dicho y terrenos contiguos deslindados a favor del Reverendo Padre Provincial compareciente … , de su libre y espontánea voluntad, y en aquellas vías y forma, que más haya lugar por fuero y derecho otorga: que por sí, sus herederos ysucesores, hace donación, mera y perfecta, de la insinuada casería nombrada ‘Landáburu’,número veinte y tres, sita en el Barrio de las Calzadas, jurisdicción de la confinante anteiglesia de Begoña, que consta de planta baja, un primer alto y desván, y linda por todos lados con propios pertenecidos, y de los terrenos contiguos o inmediatos al mismo caserío, en la propia jurisdicción que se componen de heredades en su mayor parte, y el resto de viñedos, confinantes por Norte con la antigua calzada y camino público, por Oriente con otro camino carretil que empalma con el anterior y conduce a la casería titulada Manzanal, por Sur con pertenecidos de dicha casa Manzanal y fuente de Santucho y por Oeste con pertenecidos de Landaverde y comprenden de medidas, con inclusión del soiar que ocupa la casa, tres hectáreas, noventa y tres áreas y treinta y nueve centiáreas, con todas sus entradas, salidas, usos, derechos y servidumbres que en el día tienen y en adelante pueden tener y corresponderles, a favor del Reverendo Padre Provincial de los Carmelitas Descalzos de la Provincia de San Joaquín de Navarra, Fr. Pedro José de Jesús María, en legítima representación de la Orden Carmelita, que acepta con el santo y piadoso objeto de que pueda erigirse en la finca donada un convento, e instalarse la comunidad de dicha Orden, bajo los capítulos, obligaciones y condiciones siguientes».

Efectivamente, en esta donación D. Juan José Gorostizaga impuso algunas obligaciones espirituales muy sencillos que van comprendidas en las cuatro primeras cláusulas:

– la celebración anual de cuatro misas por el alma de doña Francisca de Galíndez, madre del donante: dos de ellas el día de San Francisco de Asís y las otras dos el día cuatro de marzo;

– celebrar dos misas mensuales por el eterno descanso de los finados padre, esposa y deudos del donante;

– la recitación diaria de un ‘De profundis’ y de las letanías lauretanas por los parientes difuntos arriba indicados;

– y, finalmente, la celebración de tres exequias solemnes y treinta misas gregorianas al fallecimiento del donante, de una misa mensual a perpetuidad por el mismo, y hacerle partícipe de todas las oraciones y preces de los religiosos carmelitas.

Puestas estas condiciones, cuyo cumplimiento aceptó gustoso el P. Pedro José, el Sr. Gorostizaga no se limitó con donar pura y simplemente la finca a la Orden Carmelitana, sino que estableció una serie de prevenciones en las cláusulas siguientes.

La historia contemporánea española le hacía ser cauto y le llevaba a tomar una previsiones para garantizar el mantenimiento de la propiedad ante las leyes desamortizadoras de los gobiernos liberales, extrañamente hostiles para con la propiedad religiosa. Sabemos que fueron asesorados para el caso por el abogado y político D. Cándido Nocedal.

Por eso, a partir de la cláusula quinta se contempla el caso de que «sea porque el Estado prohibiere en absoluto la existencia y vida de las comunidades religiosas, sea porque se dictaren en algún tiempo leyes, reglamentos, órdenes o disposiciones civiles prohibitorias especialmente de dicha Orden, sea porque se coartasen sus atribuciones para adquirir, conservar o transmitir dicha finca, sea, en fin, porque por cualquier otro acontecimiento imprevisto ahora para la razón humana, llegara el caso de no poder retener o utilizar en alguna manera la Corporación religiosa esta finca, desde ese momento la donación se considerará nula de ningún valor ni efecto, y relevando a la Comunidad y sus individuos de las cargas impuestas revertirá íntegra … al donante Sr. Gorostizaga».

En la cláusula sexta se nos dice que, en caso de fallecer el donante, la reversión se hará a favor de doña Ramona de Arnaiz y Basabilbaso, esposa de D. José Isidro de Madariaga, vecino de Madrid, y sobrina del donante, y, en su defecto, a los descendientes de dicha señora.

Según la séptima, la reversión prevista en la anterior cláusula comportará la obligación de celebrar o mandar que se celebren las cuatro misas estipuladas en el primer capítulo de la presente donación.

La cláusula octava prevé la desaparición de la línea de doña Ramona y la posible reversión a favor del Cura Párroco más anciano de la Iglesia parroquial de Begoña con todas las obligaciones arriba expresadas.

La novena contempla el caso de una restauración de la Orden después de una posible exclaustración; en este caso, tanto los parientes del donante como el Sr. Cura Párroco de Begoña tendrán obligación ineludible de devolver la propiedad al primer requerimiento que se les haga.

La décima cláusula remacha la anterior confiriendo a los parientes y párrocos carácter de poseedores interinos, sin capacidad para enajenar o gravar la finca.

7.4 Otras escrituras complementarias

Por otra escritura del 9 de junio de 1884 formalizó el Sr. Gorostizaga una donación irrevocable a favor del Provincial de los Carmelitas de un terreno en forma de cuadrilátero trapecio con 93’60 de longitud y 5’53 de latitud, en total una superficie de 517 metros cuadrados, lindante por el Norte con la carretera Bilbao-Bermeo, por el Sur con un camino público antiguo, por el Oeste con propiedad de D. Juan de Orúe y por el Este con terreno de D. Mario Adán de Yarza. Todo ello en las condiciones indicadas en las cláusulas quinta a la doce de la escritura del 15 de mayo.

Como diremos después, con esta escritura se trató de asegurar la propiedad de un terreno que los frailes había comprado con su dinero para dar mayor accesibilidad al Carmelo.

Con fecha del 10 de septiembre de 1888 D. Juan José dio una tercera escritura, ésta de Aclaración de las condiciones de la donación. Insistiendo en su voluntad de fortalecer el derecho de propiedad de que investía a la Orden, determina que, para el caso de verse desterrada de España, pueda dicha Orden continuar disfrutando de dicha finca y de sus accesorios valiéndose al efecto de algunos individuos de la misma Orden, aunque fuesen exclaustrados, o de cualquier otra persona de su confianza.

Finalmente, el 27 de febrero de 1894, firmaba otra escritura que se llama de Ampliación de donación. Puesto que, por ley del 30.06.1887, tienen las asociaciones religiosas canónicamente erigidas en España personalidad jurídica y capacidad para adquirir y poseer bienes, confirma las donaciones precedentes, incluyendo esta vez las construcciones y obras levantadas sobre los terrenos descritos en la primera donación.

Declara, además, que el incumplimiento de las obligaciones de misas y sufragios consignados en las escrituras no podrá servir de pretexto para anular ni mermar el libre dominio que se concede a la Orden.

7.5 Las autorizaciones pertinentes

Pero volvamos a los días de la primera donación del 15 de mayo de 1880. Seis días después el P. Pedro José escribía a su amigo y valedor D. Cándido Gaytán: «En Bilbao, Begoña, soy propietario de la magnífica finca por escritura que se firmó la víspera de Pentecostés’.

Como hemos dicho, se había conseguido la autorización del obispo diocesano.

El siguiente paso fue la aprobación del Definitorio Provincial de San Joaquín de Navarra.

Así lo hizo en sesión celebrada en Marquina el 3 de julio de dicho año 1880, juzgando la fundación «muy provechosa y muy útil, en un lugar al que el donante ha puesto el nombre de ‘Monte Carmelo’ por su acendrada devoción a la Virgen del Carmen»92 . En esta voluntad de D. Juan José puede radicar la razón de porqué desde un principio se llamó Carme!o de Begoña.

El Definitorio General de la Orden estaba esperando que las cosas estuvieran preparadas para dar su licencia (03.06.1880); licencia que sólo tardó dos meses en darla aprobando «la aceptación de una fundación en términos de la parroquia de Nuestra Señora de Begoña».

Más dificultades se presentaban para obtener la autorización civil. Las cartas que el P. Pedro José escribía en esos días a D. Cándido Gaytán se refieren a los caminos a seguir para conseguirla. Pensaba que no habría dificultad en el Ministerio de Ultramar, pero temía que pusiera inconvenientes el de Gobernación.

Con todo, confía en el saber hacer de D. Cándido y del amigo de ambos en Madrid D. José Nacarino. Para ello era decisivo que diera un informe positivo el Gobernador civil de Vizcaya D. Manuel Aguilar.

Este señor, que estaba tomando baños en Elorrio, hizo una amable visita a los carmelitas de Marquina y les manifestó haber recibido del Ministerio de Gobernación una comunicación en que se le pedía un informe sobre la proyectada fundación de Begoña y les prometió que luego contestaría favorablemente. Efectivamente, al día siguiente (23 de julio de 1880) respondió a su Ministerio «que no halla este gobierno el menor inconveniente en que se establezca en Begoña la misión de Carmelitas de Ultramar…, por más de que no cuenta con otro local para su asilo que una casa particular que se les cede para este objeto«

Sin embargo, hasta el 3 de septiembre de 1884 no dio el Ministerio de Ultramar su autorización para la fundación de Begoña. Merece la pena de que la transcribamos enteramente:

«Ministro de Ultramar. Dirección General de Gracia y Justicia. Negociado de asuntos eclesiásticos. El Sr. Ministro de Ultramar dice con esta fecha a los Gobernadores Generales Vice-Reales Patronos de Cuba, Puerto Rico y Asía lo que sigue:

Exmo. Sr. Visto el expediente instruido a instancia de Fr. Gregorio de Sta. Salomé, Procurador sustituto de los Misioneros Carmelitas Descalzos de Ultramar solicitando autorización para fundar en Begoña, provincia de Vizcaya, diócesis de Vitoria, un convento dependiente del Colegio matriz que la Orden tiene en Marquina, con objeto de cumplir mejor y más pronto los fines que el Gobierno se propuso al establecer aquel Instituto; vistos los informes favorables emitidos por el R. Obispo de Vitoria y por el Gobernador Civil de Vizcaya; y teniendo presente las ventajas que produce a la Iglesia y al Estado el desarrollo de las misiones de Ultramar a cuyo fin conduce dicha fundación, no ocasionándose por otra parte gasto alguno a Estado, S. M. el Rey (q. D. g.) ha tenido a bien conceder la autorización solicitada por el referido Procurador, entendiéndose que el nuevo convento ha de sujetarse en las condiciones de su existencia a lo que por punto general está determinadopara ampliar y mejorar las misiones de Ultramar.

Lo que de orden del referido Sr. Ministro traslado a Us. para su conocimiento y demás efectos. Dios guarde a Us. muchos años. Madrid 3 de septiembre de 1884. El Director General Carlos María Períer. Sr. Procurador de los Misioneros Carmelitas Descalzos de Ultramar’.

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