RELIGIOSAS DE LOS ANGELES CUSTODIOS Rafaela Ybarra hija del matrimonio formado por D. Gabriel M.ª de Ybarra y Dª Rosario Arambarri nacida el 16 de Enero de 1843 en la calle Arenal de Bilbao y casada el año 1861 con D. José Villalonga. El día 1 de Enero de 1897, al salir de la capilla de la Universidad, habla con el arquitecto Sr. Basterra sobre la construcción del nuevo Colegio de Zalbide en terrenos donados por Dª Florencia Sopelana y añadidos por dos fincas colindantes que ha comprado. En su librito de fechas anota desde este momento con frecuencia haber trabajado con el arquitecto o haber visitado con él los colegios o iglesias de Bilbao para tomar ideas.Trasera del convento de las M.M. Carmelitas, lo que hoy es la cuesta de la calle Marcelino Menéndez y Pelayo, desde la calle santutxu hasta la calle Fika.CONVENTO DE LAS ADORATRICES Uno de los más clásicos y conocidos conventos de Santuchu era el de las Adoratrices, que tuvieron su sede en esta zona desde 1884, en que se terminó de construir el conocido edificio. La oferta y la demanda impusieron su ley en el terreno edificable, y por un lado el aspecto económico y por el otro el aspecto urbano condenó al derribo uno más de los clásicos edificios del barrio. Ocho años antes de cumplir su centenario, el convento fue derribado para dar paso a grandes y nuevos bloques de viviendas. Así, poco a poco, Santuchu ganaba demografía, pero perdía su encanto de barrio recoleto y residencial. Las fotos muestran la fachada principal y la parte zaguera del convento.CONVENTO DE LAS HERMANAS DE LA ASUNCIÓN Tal como vemos en la fotografía, el convento de las Asuncionistas pertenece más bien a la historia moderna del barrio. Su construcción data de 1964, año en que fue inaugurado, dedicándose a las obras asistenciales de la orden, tales como dispensario de inyecciones y curas, formación de la mujer, enseñanza de corte y confección, etc. Las hermanas asuncionistas están en Bilbao desde 1931, habiendo tenido anteriormente su residencia en la calle de la Pelota y la Ribera. En este convento también tuvo su sede la parroquia de Begoñazpi, creada por el obispo Morcillo.CONVENTO DE SANTA MONICA La comunidad que ocupó el convento de Santa Mónica puede decirse que ha sido una orden un tanto itinerante en cuanto a su permanencia en Bilbao, ya que, según los datos de que se dispone, ocuparon en primer lugar un edificio que fue convertido en 1835 en hospital de sangre de la guerra carlista. En el solar del edificio, incluidos iglesia y huerta, se edificó la Aduana de Bilbao. Posteriormente, dicho solar fue vendido a la Compañía del Ferrocarril de Santander (de ahí el nombre de Aduana que tiene la estación de San Nicolás), y las monjas pasaron a ocupar una casa de Olaveaga. Pasaron después a la calle Ronda (actual colegio de las Hijas de la Cruz), y más tarde fueron a parar a la comunidad de las Agustinas en la calle de la Esperanza. Este peregrinaje de las monjas terminó al construirse el convento de Santa Mónica en Santuchu, que fue edificado en dos huertas que Don Isidoro Ontiveros adquirió para tal fin a Doña Silveria de Velasco. La entrada oficial en su nueva sede se hizo el 25 de noviembre de 1860. Las vicisitudes de la guerra volvieron a reanudar el peregrinaje de las monjas, que tuvieron que trasladarse a Munguía en 1874, donde permanecieron dos años. La foto muestra el retablo de la iglesia del convento.CONVENTO DE SANTA MÓNICA La vida contemplativa y los bordados primorosos eran dos de las tareas de esta comunidad que vivió en su convento de Zabalbide desde 1854 hasta 1971, en que, al igual que ha ocurrido con el resto de los edificios religiosos del barrio, la comunidad hubo de buscar otros ambientes menos urbanos y más acordes con sus tareas orantes. El silencio y la paz de la clausura no encajan en el amontonamiento residencial, y así fue como Santuchu y Begoña, ayer apacible paisaje conventual, son hoy masificados barrios dormitorio. El valor del terreno, en alza creciente de demanda, no permite mantener estos pequeños y recoletos edificios. La fotografía nos muestra el altar mayor de la capilla de Santa Mónica.CONVENTO DE LAS ADORATRICES Uno de los más clásicos y conocidos conventos de Santuchu era el de las Adoratrices, que tuvieron su sede en esta zona, desde 1884 en que se terminó de construir el conocido edificio. La oferta y la demanda impusieron su ley en el terreno edificable y por un lado el aspecto económico y por el otro el aspecto urbano, condenaron al derribo uno más de los clásicos edificios del barrio. Ocho años antes de cumplir su centenario, el convento fue derribado para dar paso a grandes y nuevos bloques de viviendas. Así, poco a poco, Santuchu ganaba demografía, pero perdía su encanto de barrio recoleto y residencial. Las fotos muestran la fachada principal y la parte zaguera del convento.CONVENTO DE LAS CARMELITAS DESCALZADAS La comunidad de Carmelitas Descalzas, fundada en 1896, estuvo asentada primeramente en un caserón de Uribarri, donde permaneció 34 años, hasta que la construcción del túnel de Lezama las impulsó a buscar terrenos más seguros. Así llegaron a Santuchu dónde inaugurarán una nueva sede e 1930, con una comunidad compuesta de 19 hermanas, que quedó reducida a 18 dos años más tarde, por un accidente , al derribar el viento la espadaña de la capilla . La llegada de la guerra, alterándolo todo, alteró la vida conventual y la comunidad tuvo que dejar su sede, que fue convertida en hospital infantil. A finales de 1939, las monjas volvieron a ocupar su convento, donde permaneció la comunidad, hasta que otra nueva «guerra», la guerra urbana y el crecimiento demográfico, hicieron desaparecer el convento, después de 34 años de permanencia en el barrio. La empresa constructora Anasagasti adquirió los terrenos, para convertir el pequeño edificio en un grupo residencial de viviendas, trasladándose las monjas a Guecho, donde la empresa citada les construyó el convento actual. El 13 de agosto de 1964, muy de mañana, la comunidad de Carmelitas Descalzas abandonó definitivamente su sede de Santuchu y, en un autobús, comenzó su excursión definitiva a la nueva sede, más cerca del mar. En las fotos, podemos ver la fachada principal y la parte trasera del convento, uno de los varios que buscaron refugio en el tranquilo rincón de Santuchu hasta que la vorágine de la urbanización transformó el barrio y las empujó en busca de otros paisajes.¿Recuerdan ustedes la nevada del 51? Pues ahí la tienen, sirviendo de adorno (el típico y tópico blanco manto) a la zona donde se abre la entrada del convento del refugio. Desde este cruce, el paseante podía tirar hacia Zabalbide, hacia la Campa de Basarrate (campa del muerto, que vaya un nombre alegre que le pusieron), o dar un paseo más tranquilo aún por ese sendero del frente, que llevaba al palacio encantado, cuyas torres se recortan sobre el paisaje nevado. Manso testigo de excepción, el tradicional burro de la lechera.CONVENTO DEL REFUGIO Entrada principal del convento del Refugio. En el letrero metálico de su puerta, puede leerse el título completo del cenobio: «Monasterio de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio». Ante la entrada, poniendo su contrapunto modernista, un veterano «seiscientos» se encarga de demostrar que el viejo edificio está ya condenado a muerte por la motorización.Lateral y ventanal de la Basílica de Begoña. A la izquierda el chalet de Urquijo.La Basílica de Begoña desde la plaza del Ayuntamiento.Vista zaguera de la basílica de Begoña mostrando el ábside y el reverso de su torre-espadaña. El reloj señala la hora exacta en que se disparó la cámara: las cuatro y cuarto. La foto está tomada desde la plaza y a la derecha se ve al que fuera ayuntamiento de la llamada «República de Begoña». La plaza ha cambiado la fisonomía, pero los edificios se conservan con su misma arquitectura, desafiando al tiempo.