16-10-1927 La casa de la familia Gardeazabal, situada junto al campo de futbol Landa Orlegui, del Santuchu F.C. Los vecinos disponían de un magnífico palco gratuito a perpetuidad … hasta que llegó la excavadora y se acabó el palco perpetuo, la casa y el campo de futbol.En los bajos de esta casa, propiedad de la familia Fernández Eribe, en la travesía de Santuchu, estaba la conocida taberna de Asun, que servía de domicilio social, a una tertulia también popular y conocida; «Los Jodras». En este un edificio de transición, entre el veterano caserio y el moderno bloque de viviendas.Santuchu estaba ocupado por este tipo de viviendas unifamiliares, más o menos caseríos; La de la foto, con su chabola adjunta, pertenecía a la familia Aurteneche-Garay y estaba situada en la campa del Muerto. La casa se transformó después en taberna, la taberna de Jesusa, regentada por la citada familia. Ni un ojo de lince sería capaz de reconocer en este paisaje a la actual plaza de Basarrate.Este edificio, pese a su poco valor inmobiliario, es dulce recuerdo para los veteranos del barrio porque en él se encontraba la fábrica de pastas de Munitis. A la derecha se pueden ver parte de las cuadras del Carmelo.En esta foto se enfrentan el viejo y el nuevo Santuchu. En primer plano, los alrededores de la ermita de San Francisquito, recuerdo de un barrio con edificios pequeños, árboles y césped. En segundo plano, el Santuchu moderno que parece avanzar como un monstruo de hormigón, devorando lo poco que queda del recuerdo. Aún se ven casas con chimeneas, símbolo de aquella urbe que vivía al calor del carbón.Casa vivienda propiedad de la Mina del Morro donde nació y vivió una de las glorias de Santuchu. El árbitro internacional Juanito Gardeazabal. Sus cualidades personales le granjearen la sincera amistad de cuantos le conocieron.Ana Mari Jauregui en su domicilio de la casa los miradores.Fachada principal del chalet de Allende.Asilo de los ancianitos actualmente derribado. Al fondo los rascacielos edificados en terrenos de la Prisión Provincial de Larrinaga.En aquella época en que al barrio le sobraba terreno y le faltaban edificios, las casas se construían entre campas, árboles y naturaleza viva. El panorama que vemos, incluye La Troca (que no se ve porque queda tapado por el lavadero), el camino llamado de Azurleco y al fondo el chacolí de Emeterio. Y si llevan su vista aún más al fondo, verán las avanzadillas del hormigón que parecen decir eso de que «cuando los terrenos de tu vecino veas edificar, echa los tuyos a valorar».Chacolí llamado de la Puerta Roja, junto al palacio encantado.Los vecinos daban a sus edificios, nombres populares. Esta casa, situada en Zabalbide, frente al convento de las Adoratrices, se conocía con el nombre «Chalet Rojo», por el color que tuvo la sillería de su fachada. En principio fueron unos almacenes que se transformaron después en la bodeguilla de Dominga, aunque esa clasificación comercial de «bodeguilla», no encajaba bien en el enorme tamaño del local.La vieja travesía de Santuchu, es hoy la calle Juan de la Cosa. Entre los edificios, se identifican el estanco y ultramarinos de Francisca, la zapatería de Osa (posteriormente alquiler de bicicletas de Antonio), el garaje y vivienda de Pacheco y Paulín y a la izquierda el chalet de Astuy y casa de Elorriaga. El único vehículo que circula por la zona es el carricoche de la l e chera. Hoy la calle ha crecido mucho. En anchura no, por supuesto, pero en altura … Y del tráfico no hablamos, que será mejor.Fotografía obtenida desde el callejón del Morro y la campa del mismo nombre como fondo. A la izquierda, y con su tejado casi derruido, la alfarería de Manuel AguirreEsta veterana casa del barrio, era conocida como «La casa de los miradores» y no hace falta explicar por qué. El mirador, era una pieza importante en las edificaciones de la anteguerra, que hoy en día ha desaparecido por razones de economía arquitectónica. En esta casa vivieron una serie de conocidas familias del barrio. Entre ellas las de Prado, Biriga, Iturriaga, Jauregui…LA TABACALERA 407 reales y 8 maravedíes; fue el importe de la compra realizada por la Diputación, que adquirió a D. José de Narvaiza, una casa principal y dos casetas contiguas, de San Francisco de Paula , llamadas de San Francisco ó Bustinza, en jurisdicción de la anteiglesia de Begoña. La compra se realizó en 1857, en que los edificios estaban ya construidos, por lo que la fecha de su edificación, se pierde un poco en los entresijos de la historia del barrio. Los edificios, fueron propuestos en 1866 para manicomio o casa de dementes, hasta que en 1878 la Diputación protestó por el llamado «estanco de tabacos» y acordó que, en caso de realizarse el estancamiento, se constituyera una fábrica de tabacos. Al acatarse la imposición del estanco tabaqueril, se decidió, (aunque al parecer no de forma oficial, sino oficiosa) destinar el edificio para fábrica de tabacos. De esta forma, el inmueble que vemos en las fotografías, con su aspecto de monasterio, más que fábrica de cigarrillos y picadura fumable, se transformó en lo que popularmente se conocería ya, para siempre, como «La Tabacalera». Y decimos para siempre, porque aún después de desaparecidos los vetustos inmuebles, aquella zona, hoy transformada como todas las del barrio en amontonamiento de viviendas, sigue siendo «La Tabacalera».Sra. de Echecondo con la Sra. de Bolibar y tres hijas de éste. Al fondo tres casas actualmente derribadas, las de Gardeazabal, Echecondo y Deprit.Patio del Bar La Parrita en un día de invierno.Vivienda adjunta a la ermita de San Francisquito y que fue habitada por las familias Basterrechea y posteriormente por Mezo.Reliquias de un pasado que se enterró para siempre. Ese edificio medio derruido es la alfarería de Manuel Aguirre, fotografiada desde el callejón del Morro. Viendo el exterior, se supone que dentro ya no existe ni alfarería, ni alfarero. Quizá lo único que quede, sea el barro.Estas viviendas eran propiedad de una de las más veteranas familias del barrio; la de Landa-Urrutia. A esta casa no se la podía llamar «de los miradores». En todo caso de los balcones, otro elemento arquitectónico que ha desaparecido en los modernos bloques de pisos que, según definía un humorista, son cubos de hormigón con agujeros para sacar la mano a ver si llueve.Restos de lo que fue vivienda de Pacheco y Garay con patios de las casas cercanas.A esta fotografía podríamos titularla con un toque de nostalgia «condenada a la desaparición”. «La condenada» es la casa de Gardeazabal, que vemos en primer plano y en la cual tuvo su sede el popular bar «La Parrita» de la familia Landa-Juaristi, lugar de reunión de bebedor es de chacolí y jugadores de rana y sede de la tertulia »El Verdel». En el momento de obtenerse la foto queda aún el bar, pero ha desaparecido ya «La Parrita» con todo su patio-jardín. Otro rincón de Santuchu devorado por el incontenible estómago del hormigón.Otro de los edificios clásicos del barrio fue la fábrica de órganos Nuestra Señora de Begoña, de D. Juan Dourte (el letrero se lee perfectamente, y aquí no hay dudas). La fábrica, a pesar de su aspecto de clínica infantil de comienzos de siglo, construía unos órganos tan fenomenales, que uno de ellos ganó la medalla de oro en la exposición de Barcelona. Se fundó la fábrica en 1926 y mantuvo su tradición en pie hasta que llegó el embate de la edificación y se llevó por delante, hasta el letrero.En el viejo Santuchu también se edificaron algunos conjuntos de viviendas, aunque la mayoría de los edificios eran del tipo caserío individual, o poco más. Este, cuya fachada vemos en la foto, estaba situado frente al chalet de Allende, en la confluencia de las calles Santuchu y Travesía. Un bloque de viviendas de cuatro plantas y triplicado. Fue en su día como la avanzadilla de la moderna invasión del hormigón armado.Caserío regentado por la familia Recalde y propiedad de D. Luis Briñas. Se construyó en estos terrenos la barriada de la fábrica Echevarria en la campa de Basarrate.Quizá el más bello edificio de Santuchu fuese el chalet «Ikuste Ederra,». El nombre euskérico, que avala esta suposición, estaba grabado en el dintel de su puerta metálica. El edificio, recogido, pequeño, pero elegante, era- propiedad de la familia Zorrilla-Suarez. La piqueta, que no tiene sentimientos, no perdonó su arquitectura. La piqueta se carga con la misma frialdad, chabolas y palacios.Vivienda de la familia Aurteneche-Garay. Un sencillo edificio con aires de caserio, al que solo le falta una parra como vestíbulo. Al fondo se alza ya la torre de las escuelas y al pie el chacolí de Pachico, defendiendo la supervivencia del recuerdoFachada principal del chacolí de Mari junto al frontón de Zabalbide. El chacolí, especie de tasca campestre, proliferaba también en este barrio antes que cambiara su ambiente rural para hacerse urbano. En la fotografía se aprecia cómo los edificios de hormigón, ya empiezan a empujar y a hacerse dueños del paisaje.Fachada principal y lateral de la vieja Prisión Provincial de Larrinaga (Departamento de mujeres) vista en la confluencia de la cuesta de Zabalbide y Fica. Otro inmueble histórico que tuvo que emigrar del barrio para dar paso a nuevos bloques de viviendas. Así fue como, ladrillo a ladrillo, el barrio perdió su personalidad¿Quién tiene prioridad, el deporte o la red viaria? La cosa no admite duda y así fue como el campo de fútbol, construido aquí, junto al chacolí «La Puerta Roja», se planeó, se construyó, pero no se inauguró. La nueva carretera se cargó el terreno deportivo y poco después llegaría el hormigón para transformar definitivamente el paisaje. En realidad, a la hora de tomar la foto, el hormigón ya había llegado. Ahí lo tienen, al fondo en la estructura del primer edificio multiplanta. Se puede apreciar la casa propiedad de Luis Briñas que estaba frente al palacio encantado, la casa del Sindicato, Santa Mónica, casa propiedad de la Caja de Ahorros Vizcaína y enfrente el restaurante Arteta, posterior Baracaldesa y hasta su derribo el Cocinero.Santuchu tenía varios accesos y uno de ellos, quizá el menos conocido era este que ascendía desde Achuri por Ollerías. Posiblemente sea esta una de las zonas que conserva más cantidad de piedras centenarias.Cerca del chalet de Deprit se alzaba la casa llamada de Etxekondo que es la que vemos en la fotografía mostrando ya las huellas de su enfermedad incurable; la vejez. El nombre de la casa lo tomó de uno de sus más conocidos vecinos. Por el aspecto del edificio, era evidente que había comenzado la piqueta su trabajo.Los edificios de la Maternidad, situados en la zona de Solokoetxe, se construyeron con cierta línea elegante, en una zona donde aún se podían repetir los versos de Rodrigo Caro: «Estos Fabio! Ay dolor! que ves ahora, campos de soledad, mustio collado … «. El edificio (aún con la supresión del servicio que realizaba) aún conserva su arquitectura, en medio de esta zona que se ha llenado de modernos inmuebles, pero es posible que no dure mucho, porque la piqueta no perdona.Los talleres de cartonaje de Luis Aspiunza, en el callejón de Allende, aún conservan la grúa manual, cuando el fotógrafo llegó para perpetuar el recuerdo de otro edificio histórico.Típico edificio del viejo Santuchu cuando Santuchu era un terreno hortícola. Casa de dos plantas y camarote. Esta vivienda estaba situada junto a la ermita, era propiedad de la mina y estaba habitada por la familia Santamarina-Landa. A jugar por el número de bancos, cabe suponer que tenían muchos visitantes, y que su placita era más pública que privada.Viviendas del camino de Beguiris.Parte trasera de la famosa «Parrita» de Santuchu, un bar con historia y con solera que había pasado a la historia y con él estaba pasando también, en el momento de obtenerse la fotografía, la casa de la familia Gardeazabal. Las modernas urbanizaciones empujaban ya con prisa.Edificio del batzoki y del sindicato agrícola de Begoña. El sindicato agrícola fue fundado en 1927, trasformando el antiguo gremio de labradores en una agrupación «moderna» de la que fue alma y vida el sacerdote D. Eleuterio Abaitua. 178 labradores formaron parte del sindicato, creándose una cooperativa de compra y venta de abonos, maquinaria, etc. y concediéndose préstamos con interés reducido y estableciendo ayudas familiares por fallecimiento de los socios, mortandad del ganado, etc. . Organizó también en Monte Avril un coto social de diez hectáreas destinadas a pinares y tierras de labranza, que son cuidadas y cultivadas por los asociados a base de prestaciones personales de las que se denominan «por amor al arte». Fue una agrupación que realizó una importante obra social entre los agricultores begoñeses, en aquellos años en los que Begoña era un distrito rural. Hoy un sindicato de este tipo, no tendría razón de ser. A lo sumo, un sindicato de hormigón y ladrillos.Casa de la familia Gardeazabal. En los bajos estuvo la taberna de Bolibar y los ultramarinos de Justa.Los nuevos «mini rascacielos» van comiéndose las piedras que fueron historia de Santuchu. Entre ellas la de la ermita de San Francisquito. Pero la imagen mantiene el alma del pueblo y sirve de advocación para la nueva parroquia de San Francisquito de Paula. La primera piedra de este nuevo templo fue colocada en 1966 y la Iglesia, inaugurada en 1969. Tres obispos han intervenido en esta operación de «trasplante» de templo. Casimiro Morcillo decretando la nueva parroquia Begoñesa de San Francisquito de Paula, Pablo Gurpide, bendiciendo la primera piedra y José María Cirarda inaugurando el nuevo templo. Todo un récordChalet donde vivió el que fue veterinario de Begoña, D. Leoncio Mauraza y que fue uno de los edificios barridos por la nueva carretera conocida hoy como Avenida de Zumalacárregui. Al fondo el convento de Santa Mónica y la torreta de las casas de Santa Mónica. Intentar identificar este paisaje con el actual, es algo que requeriría una imaginación sobrehumana. Mas vale dejarlo como está en el recuerdo.En esta vista, tomada desde Beguiris, se ve la última manzana construida en la zona de Párroco Unceta. Pero aún se mantiene en alto el estandarte del viejo Santuchu personalizado en la espadaña de San Francisquito, que se ve a la derecha en ese pequeño bosque que nos recuerda que hubo un día en que Santuchu era un barrio verde.El asilo de las Hermanitas de los Pobres, con su edificio, sus jardines y sus paseos, rodeados de huertas, ponen una nota emotiva en esta foto que muestra al Bilbao del llano y al Bilbao del monte. A la izquierda, apiñado en torno a la iglesia de San Antón, el Bilbao del Casco Viejo que comenzaba a trepar por Zabalbide hacia la colina de Artagan. También se ve en la foto la Maternidad, el chacolí de Mari, el frontón de Zabalbide y al fondo, alzando su corona de hormigón, el depósito de agua de Solokoetxe. Buena foto para que los veteranos del barrio puedan dedicarse al juego de la localización.Esta pasarela, con su artística balaustrada, unía la casa de Santuchu, donde vivieron Arruti, Madruga, Olabarria, etc., con la casa interior conocida por el nombre de la del Molinero y posteriormente por la de la familia Arcocha.Parte zaguera de la casa de los miradores y ermita de San Francisquito desde las huertas de Paulín.Los populares chalets de Landera vistos desde el camino de Iturriaga, y teniendo como fondo la basílica. Parodiando la advertencia que suele leerse en las películas, podríamos decir que «cualquier parecido con la actualidad será pura coincidencia».Esta es la única foto que se ha podido conseguir del conocido chalet de Deprit, un bello edificio que durante muchos años fue la proa y avanzadilla de Santuchu en la bifurcación con el camino del Carmelo conocido chalet de. La foto ha sido facilitada por D. Román Gardeazabal, cuya esposa (ya fallecida y muy guapa por cierto) es la que aparece en la fotografía.La escuela de Luis Briñas, sigue manteniendo su torre en alto, pese a la drástica transformación del barrio. Su solar es sin duda el terreno edificable más barato que se conoce. Fue cedido por D. Luis Briñas, al Ayuntamiento por el precio simbólico de una peseta. Como el terreno tiene una superficie de 8.000 metros cuadrados, al municipio le salió por la friolera de 0,000125 pesetas, es decir, a 125 diezmilésimas de céntimo el metro cuadrado, más barato imposible.¿Quién no ha oído hablar del famoso palacio encantado? Ahí le tienen con su arquitectura un tanto oriental y lujosa y sus hermosos jardines en los que no falta ni siquiera el adorno de los pavos reales, uno de los cuales se ve a la izquierda sobre la hierba. No se sabe de dónde procede la leyenda del “encantado”, pero nadie discutió el calificativo de “Palacio” aunque por tamaño le viene mejor el de palacete.
Dos parejas en la verja del Palacio Encantado
Fábrica de órganos de Juan Dourte. En primer término, una pequeña parte de la fábrica de Munitis.Aún hay en Santuchu edificios que son parte de su historia pretérita y continúan siendo parte de su historia presente. La urbanización incontenible, no ha podido ‘aún derribar este pequeño edificio situado junto a las escaleras que unen Iturribide y Zabalbide, frente a la nueva central de teléfonos. Esta casa fué construida por la familia Aristondo-Recalde, la cual conserva, como una valiosa reliquia, el diploma que les concedieron en 1899, en la exposición regional de Gijón. Fue una mención honorífica por trabajos de car pintería, ganada gracias al sistema de apertura de sus ventanas a base de contrapesos, que permiten la elevación y descenso de los montantes a cualquier altura sin necesidad de topes. El sistema aún puede verse en el actual bar Arrieta situado en los bajos del edificio. En su fechada, sigue colocado el rótulo de cerámica que indicaba la «frontera» de la República de Begoña. El empuje de los nuevos bloques de hormigón, no ha podido con este pequeño recuerdo del viejo Santuchu.LA TABACALERA 407 reales y 8 maravedíes; fue el importe de la compra realizada por la Diputación, que adquirió a D. José de Narvaiza, una casa principal y dos casetas contiguas, de San Francisco de Paula , llamadas de San Francisco ó Bustinza, en jurisdicción de la anteiglesia de Begoña. La compra se realizó en 1857, en que los edificios estaban ya construidos, por lo que la fecha de su edificación, se pierde un poco en los entresijos de la historia del barrio. Los edificios, fueron propuestos en 1866 para manicomio o casa de dementes, hasta que en 1878 la Diputación protestó por el llamado «estanco de tabacos» y acordó que, en caso de realizarse el estancamiento, se constituyera una fábrica de tabacos. Al acatarse la imposición del estanco tabaqueril, se decidió, (aunque al parecer no de forma oficial, sino oficiosa) destinar el edificio para fábrica de tabacos. De e s t a forma, el inmueble que vemos en las fotografías, con su aspecto de monasterio, más que fábrica de cigarrillos y picadura fumable, se transformó en lo que popularmente se conocería ya, para siempre, como «La Tabacalera». Y decimos para siempre, porque aún después de desaparecidos los vetustos inmuebles, aquella zona, hoy transformada como todas las del barrio en amontonamiento de viviendas, sigue siendo «La Tabacalera».Sobre la barandilla de la azotea y escaleras que subían a la casa llamada de Coca, tres bellos ejemplares del vecindario infantil, posan con una tranquilidad a prueba de caída. A juzgar por el letrero que se ve a la izquierda, se encontraba la frontera de «Santuchu-Begoña», los dos barrios hermanos siameses. A la derecha, se ve, un tanto difuminado, el chalet de Cearra.Los vehículos denuncian la edad relativamente moderna de esta fotografía de la campa de Basarrate, tomada a vista de pájaro. Se conserva su fisonomía urbana, se conservan los edificios circundantes, pero se ha remodelado la plazoleta, sin recurrir al arboricidio. Los árboles se han conservado también, menos mal.Las fotos corresponden a dos acuarelas, aportadas amablemente por la familia Deprit, en las cuales vemos el bello chalet » Ikuste Ederra» que estuvo situado en la confluencia de la calle de Santuchu y la travesía del Carmelo. Aunque su autor, (que fue el propietario del chalet D. Justo Zorrilla, esposo de Dª Elisa Suárez Deprit) haya procurado mejorar su propiedad con los pinceles, nadie discute la belleza arquitectónica y jardinera del conjunto. Desde el chalet se divisaba perfectamente la iglesia del Carmelo y el acuarelista deja constancia de ello en sus dos obras.Las fotos corresponden a dos acuarelas, aportadas amablemente por la familia Deprit, en las cuales vemos el bello chalet » Ikuste Ederra» que estuvo situado en la confluencia de la calle de Santuchu y la travesía del Carmelo. Aunque su autor, (que fue el propietario del chalet D. Justo Zorrilla, esposo de Dª Elisa Suárez Deprit) haya procurado mejorar su propiedad con los pinceles, nadie discute la belleza arquitectónica y jardinera del conjunto. Desde el chalet se divisaba perfectamente la iglesia del Carmelo y el acuarelista deja constancia de ello en sus dos obras.Este edificio que aparece solitario y un tanto alejado del mundanal ruido, era conocido con el nombre de la “casa nueva” de la familia Zabala. Desde la perspectiva actual, lo de «nueva» suena un poco a broma, pero no cabe duda que, en sus buenos tiempos el inmueble fue sin duda, no solo nuevo, sino también fanfarrón, presumiendo de cuatro pisos que era altura muy respetable para su época.Entrada principal al chalet de la familia Deprit.Sobre los terrenos donde se hallaba el caserío de D. Luis Briñas, regentado por la familia Recalde (lo vemos en la foto, rodeado de heno y berzas) se construyó la barriada de Echevarría en la campa de Basarrate . El edificio por su arquitectura, más tiene de alhóndiga que de caserio.En el lugar donde se hallan actualmente las escuelas de Luis Briñas, estuvo emplazado este viejo caserío de la familia Echeandia. La foto queda como recuerdo del caserio y de parte de la familia.La entrada a la llamada «Estrada oscura”, entre la fábrica de órganos y el caserío de Ramón Elorriaga. Al fondo la casa de Briñas que al no estar habitada era un objetivo apreciado y frecuentado por cacos. Para poner un punto de humanidad en la instantánea, ahí están esos tres vecinos pertenecientes a la sección infantil.Colocación de la primera piedra en la nueva Iglesia de San Francisquito en fecha xxxxx Al fondo el grupo El Carmen en construcción.Desaparecida la vieja Tabacalera, los terrenos quedan como un tentador solar edificable y en ellos construyen un conjunto de viviendas económicas la Institución Viviendas Municipales. En la panorámica se ven los primeros bloques de pisos que brotan solitarios en una zona más bien campestre. A la derecha de la foto aún se ven restos de la Tabacalera que ya es historia. En la otra fotografía, los asistentes al acto inaugural de la barriada, en 1952. Entre los asistentes vemos al entonces alcalde D. Joaquín de Zuazagoitia, que tiene a su derecha a D. León María Martínez, párroco de Begoña, y a D. Enrique Guzmán, presidente del Consejo de Viviendas Municipales. Hay otros invitados, entre personalidades y espontáneos, y una alegre representación de ese estamento social que se denomina «pueblo en general».Aquí tienen el famoso edificio del Ayuntamiento de Begoña y casa cuartel de los forales. En los bajos del inmueble estaba el «rebotillo» y la «perrera», que es e l nombre popular y hasta cariñoso que por entonces se daba al calabozo. En su fechada el curioso letrero que se mantuvo, contra viento y marea de políticas y tendencias, hasta el derribo del edificio: «Casa de la República”. Un título rimbombante que le daba categoría al consistorio begoñés.Construcción de rascacielos en SantutxuChalet situado en la calle Santutxu, más o menos en el tramo entre las calles Marcelino Menéndez y Pelayo y la calle Resurrección María de AzkueVista aérea de la calle Sagarminaga con Santutxu y el boquete de la Mina del MorroSalón de actos del Carmelo y a la vez salón de cine, donde los chicos y aún los grandes, disfrutaban del pasatiempo cinematográfico a precios muy asequibles11-11-1966 Maribel y el nene.Al fondo construcción de los edificios de la Plaza del CarmenTrasera de las Escuelas de BriñasTxakoli de Mari . Situado donde está actualmente la casa de la calle Zabalbide 50Txakoli de Mari . Situado donde está actualmente la casa de la calle Zabalbide 50Mujer con un niño y al fondo un chalet y grupo de viviendasTrasera de la basílica de Begoña y el Ayuntamiento de la República. Foto de J.F. de Echevarria